Plaza Mayor / San Nicolás / San Andrés y San Miguel

El entorno de El Amarre, en la Plaza Mayor, junto a la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, en Murcia, es uno de los barrios más castizos de la ciudad. Las murallas árabes quedaban relativamente lejos, sobre todo, después de levantar el barrio extramuros de La Arrixaca. En los siglos XIV y XV, la estrecha calle de San Nicolás era la rúa comercial por excelencia de Murcia. Y en ella afincaban mercaderes y vendedores que en los jueves arribaban al Mercado concedido por Alfonso X, cuando la reconquista de 1266.

Dirección
Plaza Mayor 1 Bajo
30005 Murcia
Teléfono
968 209 310
Fax
968 209 310
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hola@elamarremurcia.es

En lo que hoy es Plaza Mayor, un ente urbano contemporáneo, se ubicó largo tiempo la llamada Cuesta de la Magdalena (pervive placa para recordar el lugar), epicentro del lenocinio murciano, de cuando la postguerra sumía al país en una tristeza infinita. La iglesia de San Nicolás fue anteriormente mezquita, con enterramientos, descubiertos al poner zócalo a la citada plaza, concebida como cuadro de soportales, limitados al sur por el muro barroco de la iglesia. Una iglesia concebida en términos de barroco madrileño, debido a la procedencia de su benefactor, el médico judío, y murciano, Diego Mateo Zapata, quien para atestiguar su neocristianidad, sufragó la obra de la iglesia. Goya lo inmortalizó en efectista dibujo, con una leyenda: Zapata, tu gloria será eterna.

Zapata fue encarcelado por la Inquisición, que le negó derecho a estudiar Medicina. Fue galenista de formación; esto es, médico a la antigua, y denostador de la medicina empírica. Pero su cárcel fue por judaizar. Al barrio lo rodean otros de tanto abolengo como el mismo San Antolín, San Pedro o SanMiguel. Pero la plaza se halla en medio de la medina mursí. Por la calle de San Nicolás, les entra a los estantes de Jesús (la procesión de los Salzillos), la sensación de estar de vuelta ya, camino de la casa, de la iglesia privativa, donde residen los nazarenos de Viernes Santo, día grande en Murcia y en el entorno de la Plaza Mayor. Y en esa misma calle fue abatido por las hordas francesas, un héroe español, el general Martín de la Carrera, cuando osadamente, entró en Murcia para echar al ocupante Soult, que usurpaba el palacio Episcopal.

Al norte, la Inclusa. Un edificio de Belluga, para acoger expósitos, que aún funciona, con Santa Florentina en uno de los frontispicios de entrada. San Nicolás era el barrio de acogida a los viajeros procedentes de Castilla, que tras haber pasado el fielato de San Antón, donde detenían en cuarentena a los sospechosos de contagio, para que no infectasen a la población. En una de las pensiones de la parte norte de la Calle Sagasta, paralela casi a la de san Nicolás, se hospedaba cuando por Murcia pasaba, nada menos que Don Miguel de Cervantes. De ella parte la Calle Arrixaca, que abría el barrio al suburbio del mismo nombre, y parroquia de San Andrés.

En un enclave rodeado de la historia de las tres culturas de la ciudad, El Amarre es punto de cruce de la larga historia de la ciudad, en su corazón, donde hoy se puede degustar el pescado más fresco y los platos más huertanos y a la vez, sentirse parte de la historia de Murcia.

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