Con terraza

De repente, en las noches de verano, entre plato y plato, y sobre todo cuando ya la terraza es parte del encanto de la noche murciana, aparece la luna por encima de la torre de la Iglesia de San Nicolás.

 

La Plaza Mayor reposa al son del agua de su fuente y Murcia se aletarga en sus tranquilas noches de verano. El recoveco de nuestra terraza, que está todo el día a la sombra, guarda un frescor especial, que nos mantiene unos grados por debajo de la temperatura media, y nos proporciona una paz especial a resguardo en un verano especial.

 

Nuestros pescados frescos, que llegan todos los días desde los puntos con mayor tradición pesquera de Murcia, confieren a El Amarre un aire propio a mar que no existe en la ciudad. Nuestra terraza, con los ojos cerrados, es una mezcla de puerto de mar y huerta que nos deja sensaciones únicas, y nos prepara el paladar para disfrutar como en ningún otro sitio en la ciudad de un oasis de frescura y relax.

 

Nuestra terraza, en noches de verano, es un alarde de bienestar. Y por el día, con espacio para que los niños jueguen a vista de las mesas, en los juegos del parque o en los soportales de los edificios de la Plaza Mayor. Nuestra terraza es un tesoro, y es tuya. Os esperamos en El Amarre.

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